miércoles, 23 de febrero de 2011
miércoles, 18 de agosto de 2010
Aspirando al respeto intercultural
Hoy es el Día de la Solidaridad. Se podría decir que este concepto es casi universal y todos lo hemos asociado más de alguna vez al dar, entregar u ofrecer. Pero muy pocas veces nos hemos puesto en los zapatos de alguna persona que necesite de este aclamado apoyo. Estamos en un mundo cada vez más globalizado, con más celulares, computadores, y telefonía, pero muchas veces nos olvidamos que hay mucha más gente. La interculturalidad es un fenómeno importante, así como también la enorme cantidad de inmigrantes peruanos que hoy residen en Chile y en este día no es la idea dejarlos atrás.
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Mercedes Quispe tiene 38 años, es morena de pelo negro, mide un alrededor de un metro cincuenta y ocho y es de contextura gruesa. Viste con un chaleco morado, pantalones azules y mocasines de cuero. Es peruana y hoy está sentada en el sector que popularmente se ha denominado “La Pequeña Lima”, a un costado de Plaza de Armas.
Caminamos hacia la Catedral y en los escalones le comienzo a preguntar:
Entonces, ¿No se ha sentido muy bien acogida?
Sí, en realidad cuando llegué ya había muchos peruanos acá, entonces de alguna forma me sentía apoyada o por lo menos acompañada por alguien. Yo me vine con mi hermano también, entonces entre la comunidad peruana, por decirlo de algún modo, muy acogida, pero por parte de los chilenos más o menos no más.
En donde yo trabajo como asesora del hogar o nana, como le dicen acá, la gente es muy buena, en la casa de mi patrona son muy cariñosos y me dan cosas, les cocino rico. Pero cuando me vengo para acá, es distinto.
Jajajajaja, pues que sí, pero a su manera como todos. En las dos teletón que he estado en Chile se ve mucha solidaridad y apoyo, pero pasan esos días y uno sigue viendo miseria y pobreza, yo aún no consigo un trabajo más estable y digno y como yo hay muchos, y no sólo peruanos me refiero, sino que chilenos también. La gente te olvida muy fácil de los que necesitan. Yo aquí hay veces que me quedo hasta tarde, porque ahora estoy viviendo en Estación Central, pero me ha tocado ver cosas terribles, de gente que necesita y solidaridad como usted dice, no veo ninguna.
¿Qué es para usted la solidaridad?
Pues para mí la solidaridad es dar, dar sin querer recibir nada a cambio y al mismo tiempo tenerle respeto a la persona a la cual yo le estoy dando. No dar o entregar por pena porque eso es muy feo, si no dar porque a uno le nazca hacerlo. De adentro.
¿Cómo la practica?
Jajajajaja con lo que tengo muy poco solidarizo jajajaj. Pero uno ayuda cada vez que puede. A los indigentes que tienen menos que yo, un pedazo de pan y los ayudo. A compañeras peruanas si necesitan cama un tiempo también las ayudo y no les cobro. Pero es que entre los que necesitamos, nos tenemos que ayudar. Yo me acuerdo ya cuando nos querían sacar a todos de acá, conversábamos en grupos muy grandes para ver adonde nos íbamos a ir. Teníamos mucho miedo.
¿Qué opina acerca de la rivalidad eterna que existe entre Chile y Perú?
Pues la verdad que cuando comenzó yo ni había nacido jajaja. Entonces, no me queda otra que encontrarlo algo tonto, mejor dicho absurdo. Por algo me vine para acá ¿no?
¿Cómo solidariza la comunidad peruana entre ustedes acá en Chile?
Más que solidarizar entre nosotros, nos apoyamos y acompañamos en lo que podemos. Nos juntamos para nuestras fiestas patrias (28 de Julio), comemos comida peruana, cantamos y pasamos un buen rato. Por lo menos así me ocurre a mí.
¿Se ha sentido discriminada? ¿Cómo? ¿Por quién?
Sabe que en mi país los mismos peruanos me decían chola y eso es algo ofensivo allá y aquí me ha tocado mucho que nos gritan “váyanse a su país peruanos de mierda”, muy feo. Yo nunca los traté así cuando visitaban Iquitos y paseaban por el pueblo. Pero aquí y en todas partes uno y ustedes se topan con ese tipo de comentarios. Creo que es cosa de tiempo para que nos empecemos a llevar bien. Dios lo quiera jajajaja.
Por Valentina Quiorga.
La Cruz Roja de los que no olvidan
En los chilenos las ganas de ayudar al prójimo llegan tan rápido como se van. Ante momentos de urgencia el país es capaz de unirse y organizarse para responder al llamado de ayuda. Chile se caracteriza a si mismo como un país solidario. Sin embargo, sólo unos cuantos están al tanto de que hoy, 18 de Agosto, se celebra el Día de la Solidaridad. Pasada la crisis, pocos responden y muchos comienzan a olvidar. En cambio, los voluntarios de la Cruz Roja deciden permanecer y continuar con la labor.
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Tras el terremoto del 27de Febrero que sacudió a Chile, muchos dejaron de lado su rutina y tiempo libre para dedicarse a la ayuda de los damnificados. Jóvenes voluntarios sintieron el llamado y se acercaron a las diferentes organizaciones no gubernamentales de ayuda humanitaria en nuestro país, para aportar con su granito de arena en la reconstrucción. Una de esas instituciones es la Cruz Roja de Chile, creada en nuestro país en 1904 y que hoy cuenta con 166 filiaciones nacionales. Es una de las primeras organizaciones que se hace presente tras el terremoto y la que cuenta con mayor prestigio internacional. La sede chilena es sólo una de las 186 que se encuentran alrededor del mundo y que forman parte del gran Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Son una red humanitaria conformada con 97 millones de voluntarios, colaboradores y personal a nivel mundial que buscan proteger y asistir a las personas afectadas por desastres naturales y conflictos armados y ya a nivel nacional cuentan con 166 filiaciones. En los medios de comunicación, durante las semanas post terremoto, se hacían llamados a la gente a no seguir colaborando dentro de esta organización con ropa, alimentos, implementos o materiales, puesto que las sedes ya no tenían espacio para abarcar tanta ayuda y personal. La respuesta de los chilenos fue tan positiva que pedían por favor acercarse a otras instituciones para ayudar. Tras cinco meses y medio después del terremoto, el panorama no es el mismo. Pasó la urgencia y la crisis y los nuevos voluntarios y colaboradores dejaron de asistir y se alejaron. Otros simplemente no quisieron olvidar. Camila Saka, voluntaria de 21 años, sigue participando de sus actividades y es miembro activo de la Cruz Roja. Para celebrar el Día de la Solidaridad, la entrevistamos para conocer su idea de qué es la solidaridad y cómo la vive y ve la organización aquí en Chile.
¿Qué te motivó para ingresar en la Cruz Roja?
Me motivo el hecho de poder ayudar a la gente de una manera más directa y no de una sola manera, de aprender que hacer en ciertas situaciones que nos afectan diariamente. También el hecho de que uno es partes de una institución o entidad de manera anónima y voluntaria, sin buscando un reconocimiento individual; además ayudar sin importar la clase social, la religión, es una entidad súper imparcial, no discriminan a nadie.
¿Qué es para ti la solidaridad como miembro activo de la Cruz Roja?
Primero, ayudar al prójimo. Ser capaz de compartir, aceptar a las otras personas con sus diferencias y creencias. También, significa el ser solidario con uno mismo al dedicarle tiempo a lo que uno más quiere. Y si al mismo tiempo ayudas al otro, estás haciendo la pega de vida completa. Además es compartir experiencias con otras personas y así construir una mejor identidad de nosotros mismos.
¿Cuáles son los pros y los contras de estar dentro de esta institución?
Los pros es que me dan una formación más sólida para poder llegar a la gente de una mejor manera. A través de la ética, de la empatía y de la responsabilidad que implica como miembro el da una buena imagen y a la vez ayudar al prójimo con los conocimientos necesarios para poder conllevar una situación de riesgo. Los contras serían que participar implica mucho tiempo.
¿Qué acciones hace la Cruz Roja para llamar a la gente a participar?
Al ayudar a la gente, otras personas se dan cuenta de la buena acción y terminan por unirse. Despiertan su interés por hacer una buena causa. Además la Cruz Roja acepta voluntarios sin discriminación, actúan de manera universal y a la vez respaldada por tratados internacionales.
¿Tienen algún tipo de beneficios?
Sí, tengo derecho a votar en las elecciones de
En cuanto al tema del terremoto ¿Por qué crees que la mayoría de la gente ayudo en el minuto, pero ya después de un tiempo se olvidan de que aún hay gente que necesita apoyo?
Porque siento que no siguieron su espíritu solidario. Lo cual lo encuentro muy humano, en nuestro país es frecuente y no somos perfectos. La gente que hizo algo, lo hizo porque algo despertó dentro de ellos, pero no pulieron el espíritu que llevan dentro.
¿Muchos se retiran después de la urgencia?
Sí, así es. Por lo mismo que te decía antes, porque participar completamente requiere mucho tiempo. Vuelven a sus rutinas, retoman sus trabajos, el colegio, la universidad, etc, y no se hacen el tiempo. Lamentablemente, les comienza a dar lata.
¿Cómo les responde la gente damnificada o que reciben ayuda de ustedes?
De diversas maneras. Hay gente que cree que nosotros como entidad tenemos que abastecerles en el gusto de cada persona, sin conformarse con el hecho de ya recibir algo de acuerdo a sus primeras necesidades, con lo cual no estoy de acuerdo. Hay veces que la gente es inconformista y malagradecida. Al contrario, hay gente que es tremendamente agradecida por lo que les entregamos sin importar si es mucho o poco. Simplemente se conforman con lo que le pudimos brindar.
Finalmente, ¿creen que Chile de verdad es un país solidario?
Si me hubieses hecho esta pregunta antes de terremoto no sabría cómo responderte. Pero luego de lo que ha pasado, me he dado cuenta, que cada vez hay más y más gente que quiere ayudar, ya sea con un granito de arena o con un camión de ella. Sobre todo en los jóvenes, ya que somos un espejo para las generaciones que nos siguen, para incentivarlos a ayudar.
¿Qué crees que llama a la gente a ser solidario?
El hecho de ver una realidad y experiencia totalmente distintas a las que uno ha vivido, les permiten a uno valorar lo que tiene. Pero más allá de eso, es el hecho de ver que hay personas que no pueden aspirar a la realización de los mismos derechos que les corresponde a todo ser humano.
viernes, 23 de abril de 2010
domingo, 31 de enero de 2010
Podría
Pero no sería.
Te podría hablar de Freud, Kafka y Tolstoi,
Pero finalmente me aburriría.
Podría hacerme la fuerte y la indiferente,
Pero en algún minuto se me escaparía la risa.
Me podría tatuar en la espalda tu nombre
Pero me dolería y no me gusta el sabor a tinta.
Podría estudiar una carrera “ambigua” o “desconocida”,
Pero al fin y al cabo qué importa la escuela.
Me podría transformar en alguien interesante,
Pero creo que basta con ser un alelí o una margarita.
Te podría querer olvidar e incluso odiarte
Pero no se puede odiar y querer al mismo tiempo, o si?
Podría cantar como una prima dona o ser prodigio en guitarra,
Pero creo que soy mejor aplaudiendo con las palmas.
Te podría entregar experiencias únicas y nuevas,
Pero sólo tengo girasoles y una rara palabra de raíz latina que llaman “amor”.
Podría haber gritado aún más fuerte al momento de llegar,
Pero prefería saborear el hilo de saliva que caía por tu boca.
Podría ser realista y dejar de pensar en ti,
Pero me quedé en el 68´ y creo en lo imposible.
Me podría haber ido,
Pero aquí estoy.
viernes, 8 de enero de 2010
L` Famile
- Papá
- Mamá
- Hijo
- Hija
- Abuela (viene de visita)
- Perro
Están sentados en la mesa, tratando de comer, conversando, siendo una familia. El perro se encuentra tendido bajo la mesa. Hay muchos platos, como si más gente fuera a acompañarlos, pero la única invitada es la madre del papá, una anciana de 80, que de lo único que se enorgullece es del hijo, que es una pelota, y de las mil cirugías que tiene sobre su rostro y cuerpo. La madre mientras tanto, es pasiva, tranquila y lleva puestas unas alas de paloma en la parte baja de la espalda. La hija habla de filosofía, tiene un cabello hermoso y lentes enormes y el hijo vestido de ángel trata de resolver ejercicios matemáticos, mientras pide recompensa.
Mamá: La comida está lista.
Nadie responde, susurra nuevamente.
Mamá: La comida está lista.
Hija: Deja que todo fluya, si tarde o temprano el resto se va a dignar a venir, Heráclito lo dijo o Platón o Freud, está escrito ¿sabes?
Mamá: La comida está lista.
Aparece el resto de la familia.
Papá: (Hablando por celular) Bueno, tu entenderás que con esto está en juego mi nombre en la empresa, las cajas registradoras no pueden funcionar sin mi, se volverían locas, tirarían billetes, eso sería maravilloso, pero no para mí.
Hijo: Voy a sacar mil puntos en la prueba, esa prueba ¿Cómo se llama? La que define todo, esa, la que cuando te la revisan te dicen dónde vas a trabajar, con quien te vas a casar, donde vas a vivir, que vas a comer, que zapatos usaras y como será el beso de buenas noches que el papá por fin te va a dar, pero si es que me va bien, o si no, estoy frito, no voy a tener nada, no seré nadie y de nuevo me volveré invisible.
Mamá: La comida está lista.
Hijo: Sí, es todo cuestión de matemáticas. Las matemáticas solucionan la vida, no mucho la mía, por que si hubiera sido así ya me hubiesen dado un beso de buenas noches. Y aún sigo esperando y me desvelo y leo y veo televisión hasta que eso suceda. Hace quince años que no duermo, tratando de hacer este ejercicio de matemáticas, para que por fin me den el beso de buenas noches, pero estoy a punto, me faltan algunos números, signos, cifras. Abuela te sentaste en mi silla.
Abuela: (Con la cara hinchada, ya que viene llegando de una cirugía, hablando al papá, su hijo) Mi hijito, pero si usted es tan lindo, mi niño precioso, hermoso, que se casó con está pajarita que no da de ni comer a sus hijos ¿Cuándo vas a subir de pelo? ¿Cuándo vas a merecer lo que te corresponde? ¿Sabes lo que me gustaría para mi cumpleaños? Un abrigo grande, de piel en lo posible, de zorro, donde se noten un poco las manchas de sangre y que escondido en los bolsillos se escuchen, cuando meta mis manos, los gritos del salvaje animal.
Papá: Señor P. insisto en lo de las cajas registradoras. Los botones de estás e han acompañado toda la vida. El sonido al abrirse su cajón es música para mis oídos y ni hablar de esos guardias vestidos de azul que han tratado de quitármelas, como si fueras sus dueños, no porque estén comprometidos, eso da lo mismo, el asunto es que me pertenecen. Soy su dueño, su amo, el que las maneja, el que las repara, no puede ascenderme de puesto. Se lo pido. Tengo cinco hijos y tres esposas y una madre que aunque se lo pido a Dios, aún no está muerta.
Hija: Me tienes a mí y a mi hermano. Mi mamá no hay más. Además la comida está lista ¿no?
Mamá: También he planchado todo el día. Me gusta planchar, me relaja y me da calor. El calor que nunca siento. La plancha es mi mejor amiga, conversamos, me abraza y me besa. Es como la hija que nunca tuve. Me acompaña en las mañanas, tardes y noches, a muy altas horas de la noche. Pero hoy quise hacer algo distinto y hablar un poco con la pobre cocina, oxidada y manchada cocina. Pero no lo aguanté, después de tener lista la comida tuve que ir a conversar con mi amiga la plancha, me sentía tan sola. Pero que más da: La comida está lista.
Abuela: O quizás vendría bien un abrigo con la piel de alguno de mis nietos o nuera, escuché que tienen sangre árabe, si me los pusiera encima me iría bien en los negocios, encontraría marido que me cambiara por un camello y estaría todo el día metida en joyas, nadando en joyas, muriendo al fin en joyas.
Hijo: tres por dos son seis y dos son doce. La raíz cuadrada de cuatro es dos y el coseno de cinco lo tengo en la punta de mi lengua ¡Papá, ya casi!
Papá: ¡Se me va la señal del celular! Se me va la señal, ¿Por qué mierda estamos viviendo en esta casa donde no llega la señal a mi celular (grita y comienza a llorar desconsoladamente encima de su plato de comida).
Mamá: La comida está lista, como la hija que nunca tuve. La comida está lista, lista, lista.
Hija: Hasta hoy nunca me quise poner zapatos rojos, por que mis pies parecerían jaivas, y nunca quise hablar de temas amorosos por que se me hincha la cara cuando hablo de esos temas y nunca te devolví un abrazo por que pensé que estaba enferma y es malo eso del contagio. Perdóname, pero ya estoy lista, con vestido, maquillada y pelo suelto, igual que tu comida.
Abuela: Así se le agradece a las madres, falta que le pegues una cachetada y a los cinco minutos le vuelves a decir que la amas, tal como tu abuelo lo hacía conmigo. (Solloza) Lo hecho tanto de menos, todavía tengo recuerdos de él.
Papá: En el rostro.
Abuela: ¿Qué has dicho?
Papá: Te he dicho que en el rostro.
Abuela: Ah, si. Pensé que no se notaba. Ya han pasado cinco años desde que se marchó y el recuerdo sigue ahí, morado y palpitante. Que hermoso.
Hijo: Mmmm, Papá ¿Tienes un momento?
Papá: No.
Hijo: ¿Un minuto?
Papá: No.
Hijo: ¿Un segundo?
Papá: No.
Hijo: ¿Un hijo?
Papá: Parece que sí. No lo recuerdo muy bien, creo que tenía el pelo castaño y la piel gastada, los ojos con ojeras y los dedos de las manos llenos de callos.
Hijo: Es porque he estado haciendo ejercicios matemáticos con un lápiz de madera nº 2. ¡Ya casi tengo el resultado!
(Hija toma a Hijo del brazo, coge las llaves del candado de la puerta y en puntillas caminan en silencio. Quieren salir a cantar tranquilos).
Papá: ¡Hija, no salgas de la casa, ven a sentarte! ¡Estamos en la mesa!
Mamá: Sí, la comida está lista. (Nadie come).
Hija: Primero, me voy a teñir el pelo, me voy a poner un piercing en los ojos justo en el centro, me haré un tatuaje en el hombro, escupiré del quinto piso hacia abajo, leeré a los poetas malditos, compraré pastillas anticonceptivas y me las tomaré cada mes, protestaré por el mar que nadie tiene, seré novia de un comunista y me sacaré un rojo en matemáticas (sonríe con una extrema felicidad).
Mamá: Y cuando terminen de comer hay que levantar la mesa. Necesito planchar la ropa.
Hijo: Y yo, yo, yo no voy a sacarle punta al lápiz nunca más. Voy a ir a dormir una larga, larga siesta y me van a echar de menos mucho de menos, demasiado, hasta el fondo, al reverso, al derecho, por delante y atrás, van a echarme de menos. Voy decirle a esta vieja (apuntando a la Abuela) que ¡Ese es mi asiento! ¡Por favor, muévete! Voy a resolver lo que tengo en la punta de la lengua. ¡Lo tengo, lo tengo! ¡Papá lo tengo!
Papá: ¿Alguien ha visto mi otro celular? Lo necesito con urgencia, y si lo encuentran, que nadie lo prensa, el saludo inicial es mío, sólo yo lo puedo leer, nadie más. Ha sido dedicado con amor y cariño hacia mi persona. Si su madre supiera que me acuesto con ese aparato, que en las noches me escabullo y cuando ella piensa que habló con el papagayo, no. Estoy con el Celulitico, así le digo de cariño. ¡Celulitico, Celulitico! ¿Dónde estás Celulitico? (Papá reempieza a desinflar de a poco)
Abuela: Ayyyy, mi hijito, al fin sentaste cabeza, ya era hora.
Mamá: (Con una voz distinta, ya no susurra, chilla) Les dije que la comida está lista ¿Acaso están sordos? ¿El perro les ha comido la lengua? ¡Coman! ¡Coman! ¡Coman! Conversemos, hablemos, charlemos, ¿Hija, cómo estuvo el día? ¿Hijo, lo tienes? ¿Suegra, ya está muerta? (Abuela yacía en el puesto del Hijo con la cara sobre el plato de comida, de repente y sin aviso se asfixio)
¿Papá, te vas? (La madre sigue interrogando a su familia, mueve las manos de una manera lúdica y extrovertida, sus ojos se vuelven más grandes y unas enormes alas salen de sus hombros y espalda, se ha trasformado en un albatros y el llanto que viene a continuación le permite volar).
Sólo quería que probaran la comida que por fin estaba lista (Se va volando, no muy lejos, a su cuarto).
(Para ese entonces, Papá estaba completamente desinflado arriba de su silla, parecía un pedazo de hule quemado y gritaba).
Papá: ¡Celulitico, Celulitico, ven!
(De repente se escucha un retorcijón debajo de la mesa. Era el perro que paró las cuatro patas. Hijo e Hija miran debajo la mesa).
Hijo: ¡Lo tengo! Es cuatro. Hay que ir a enterrarlo.
Hija: Vamos.
martes, 5 de enero de 2010
Las cosas más bacanes de la vida
2.- Pisar las hojas secas.
3.- Tener un amor correspondido, cuec!
4.- Dormir en la cama de los papás.
5.- Tener amigos que trabajen en locales de comida rápida y te den más.
6.- Cuando escucho una canción y siento que fue hecha para mi jaja.
7.- Encontrar luca en el bolsillo.
8.- Saber tocar bacanemente un instrumento musical.
9.- Los tipos de barba que imitan Glee.
10.- Disfraces originales.
11.- Sacar el plastiquito de la pantalla del celular nuevo.
12.- No tener miedo.
13.- Las canciones de Cachureos, "Caramba que viene el lunes" es un hit.
14.- Cuando te encuentras con un papel en el suelo y dice algo bacan.
15.- Las mariposas en el estómago.
16.- Ver SQP y no saber de quien están hablando.
17.- Las frases de Julio Cotázar y el capitulo 7 de Rayuela.
18.- La portada de Rolling Stone en dic. de 1980.
19.- Los pijamas de colores.
20.- Ver Almost Famous y acordarme porqué estoy estudiando periodismo.
21.- Contracultura.
22.- Saber que "Somebody to Love" de Queen cura el cáncer.
23.- Caminar mientras conversas y bailas en esquinas.
24.- Aplaudir al chinchinero o a cualquier artista callejero.
25.- Cantar en voz alta.
Hay más pero voy a parar por ahora.

