domingo, 31 de enero de 2010
Podría
Pero no sería.
Te podría hablar de Freud, Kafka y Tolstoi,
Pero finalmente me aburriría.
Podría hacerme la fuerte y la indiferente,
Pero en algún minuto se me escaparía la risa.
Me podría tatuar en la espalda tu nombre
Pero me dolería y no me gusta el sabor a tinta.
Podría estudiar una carrera “ambigua” o “desconocida”,
Pero al fin y al cabo qué importa la escuela.
Me podría transformar en alguien interesante,
Pero creo que basta con ser un alelí o una margarita.
Te podría querer olvidar e incluso odiarte
Pero no se puede odiar y querer al mismo tiempo, o si?
Podría cantar como una prima dona o ser prodigio en guitarra,
Pero creo que soy mejor aplaudiendo con las palmas.
Te podría entregar experiencias únicas y nuevas,
Pero sólo tengo girasoles y una rara palabra de raíz latina que llaman “amor”.
Podría haber gritado aún más fuerte al momento de llegar,
Pero prefería saborear el hilo de saliva que caía por tu boca.
Podría ser realista y dejar de pensar en ti,
Pero me quedé en el 68´ y creo en lo imposible.
Me podría haber ido,
Pero aquí estoy.
viernes, 8 de enero de 2010
L` Famile
- Papá
- Mamá
- Hijo
- Hija
- Abuela (viene de visita)
- Perro
Están sentados en la mesa, tratando de comer, conversando, siendo una familia. El perro se encuentra tendido bajo la mesa. Hay muchos platos, como si más gente fuera a acompañarlos, pero la única invitada es la madre del papá, una anciana de 80, que de lo único que se enorgullece es del hijo, que es una pelota, y de las mil cirugías que tiene sobre su rostro y cuerpo. La madre mientras tanto, es pasiva, tranquila y lleva puestas unas alas de paloma en la parte baja de la espalda. La hija habla de filosofía, tiene un cabello hermoso y lentes enormes y el hijo vestido de ángel trata de resolver ejercicios matemáticos, mientras pide recompensa.
Mamá: La comida está lista.
Nadie responde, susurra nuevamente.
Mamá: La comida está lista.
Hija: Deja que todo fluya, si tarde o temprano el resto se va a dignar a venir, Heráclito lo dijo o Platón o Freud, está escrito ¿sabes?
Mamá: La comida está lista.
Aparece el resto de la familia.
Papá: (Hablando por celular) Bueno, tu entenderás que con esto está en juego mi nombre en la empresa, las cajas registradoras no pueden funcionar sin mi, se volverían locas, tirarían billetes, eso sería maravilloso, pero no para mí.
Hijo: Voy a sacar mil puntos en la prueba, esa prueba ¿Cómo se llama? La que define todo, esa, la que cuando te la revisan te dicen dónde vas a trabajar, con quien te vas a casar, donde vas a vivir, que vas a comer, que zapatos usaras y como será el beso de buenas noches que el papá por fin te va a dar, pero si es que me va bien, o si no, estoy frito, no voy a tener nada, no seré nadie y de nuevo me volveré invisible.
Mamá: La comida está lista.
Hijo: Sí, es todo cuestión de matemáticas. Las matemáticas solucionan la vida, no mucho la mía, por que si hubiera sido así ya me hubiesen dado un beso de buenas noches. Y aún sigo esperando y me desvelo y leo y veo televisión hasta que eso suceda. Hace quince años que no duermo, tratando de hacer este ejercicio de matemáticas, para que por fin me den el beso de buenas noches, pero estoy a punto, me faltan algunos números, signos, cifras. Abuela te sentaste en mi silla.
Abuela: (Con la cara hinchada, ya que viene llegando de una cirugía, hablando al papá, su hijo) Mi hijito, pero si usted es tan lindo, mi niño precioso, hermoso, que se casó con está pajarita que no da de ni comer a sus hijos ¿Cuándo vas a subir de pelo? ¿Cuándo vas a merecer lo que te corresponde? ¿Sabes lo que me gustaría para mi cumpleaños? Un abrigo grande, de piel en lo posible, de zorro, donde se noten un poco las manchas de sangre y que escondido en los bolsillos se escuchen, cuando meta mis manos, los gritos del salvaje animal.
Papá: Señor P. insisto en lo de las cajas registradoras. Los botones de estás e han acompañado toda la vida. El sonido al abrirse su cajón es música para mis oídos y ni hablar de esos guardias vestidos de azul que han tratado de quitármelas, como si fueras sus dueños, no porque estén comprometidos, eso da lo mismo, el asunto es que me pertenecen. Soy su dueño, su amo, el que las maneja, el que las repara, no puede ascenderme de puesto. Se lo pido. Tengo cinco hijos y tres esposas y una madre que aunque se lo pido a Dios, aún no está muerta.
Hija: Me tienes a mí y a mi hermano. Mi mamá no hay más. Además la comida está lista ¿no?
Mamá: También he planchado todo el día. Me gusta planchar, me relaja y me da calor. El calor que nunca siento. La plancha es mi mejor amiga, conversamos, me abraza y me besa. Es como la hija que nunca tuve. Me acompaña en las mañanas, tardes y noches, a muy altas horas de la noche. Pero hoy quise hacer algo distinto y hablar un poco con la pobre cocina, oxidada y manchada cocina. Pero no lo aguanté, después de tener lista la comida tuve que ir a conversar con mi amiga la plancha, me sentía tan sola. Pero que más da: La comida está lista.
Abuela: O quizás vendría bien un abrigo con la piel de alguno de mis nietos o nuera, escuché que tienen sangre árabe, si me los pusiera encima me iría bien en los negocios, encontraría marido que me cambiara por un camello y estaría todo el día metida en joyas, nadando en joyas, muriendo al fin en joyas.
Hijo: tres por dos son seis y dos son doce. La raíz cuadrada de cuatro es dos y el coseno de cinco lo tengo en la punta de mi lengua ¡Papá, ya casi!
Papá: ¡Se me va la señal del celular! Se me va la señal, ¿Por qué mierda estamos viviendo en esta casa donde no llega la señal a mi celular (grita y comienza a llorar desconsoladamente encima de su plato de comida).
Mamá: La comida está lista, como la hija que nunca tuve. La comida está lista, lista, lista.
Hija: Hasta hoy nunca me quise poner zapatos rojos, por que mis pies parecerían jaivas, y nunca quise hablar de temas amorosos por que se me hincha la cara cuando hablo de esos temas y nunca te devolví un abrazo por que pensé que estaba enferma y es malo eso del contagio. Perdóname, pero ya estoy lista, con vestido, maquillada y pelo suelto, igual que tu comida.
Abuela: Así se le agradece a las madres, falta que le pegues una cachetada y a los cinco minutos le vuelves a decir que la amas, tal como tu abuelo lo hacía conmigo. (Solloza) Lo hecho tanto de menos, todavía tengo recuerdos de él.
Papá: En el rostro.
Abuela: ¿Qué has dicho?
Papá: Te he dicho que en el rostro.
Abuela: Ah, si. Pensé que no se notaba. Ya han pasado cinco años desde que se marchó y el recuerdo sigue ahí, morado y palpitante. Que hermoso.
Hijo: Mmmm, Papá ¿Tienes un momento?
Papá: No.
Hijo: ¿Un minuto?
Papá: No.
Hijo: ¿Un segundo?
Papá: No.
Hijo: ¿Un hijo?
Papá: Parece que sí. No lo recuerdo muy bien, creo que tenía el pelo castaño y la piel gastada, los ojos con ojeras y los dedos de las manos llenos de callos.
Hijo: Es porque he estado haciendo ejercicios matemáticos con un lápiz de madera nº 2. ¡Ya casi tengo el resultado!
(Hija toma a Hijo del brazo, coge las llaves del candado de la puerta y en puntillas caminan en silencio. Quieren salir a cantar tranquilos).
Papá: ¡Hija, no salgas de la casa, ven a sentarte! ¡Estamos en la mesa!
Mamá: Sí, la comida está lista. (Nadie come).
Hija: Primero, me voy a teñir el pelo, me voy a poner un piercing en los ojos justo en el centro, me haré un tatuaje en el hombro, escupiré del quinto piso hacia abajo, leeré a los poetas malditos, compraré pastillas anticonceptivas y me las tomaré cada mes, protestaré por el mar que nadie tiene, seré novia de un comunista y me sacaré un rojo en matemáticas (sonríe con una extrema felicidad).
Mamá: Y cuando terminen de comer hay que levantar la mesa. Necesito planchar la ropa.
Hijo: Y yo, yo, yo no voy a sacarle punta al lápiz nunca más. Voy a ir a dormir una larga, larga siesta y me van a echar de menos mucho de menos, demasiado, hasta el fondo, al reverso, al derecho, por delante y atrás, van a echarme de menos. Voy decirle a esta vieja (apuntando a la Abuela) que ¡Ese es mi asiento! ¡Por favor, muévete! Voy a resolver lo que tengo en la punta de la lengua. ¡Lo tengo, lo tengo! ¡Papá lo tengo!
Papá: ¿Alguien ha visto mi otro celular? Lo necesito con urgencia, y si lo encuentran, que nadie lo prensa, el saludo inicial es mío, sólo yo lo puedo leer, nadie más. Ha sido dedicado con amor y cariño hacia mi persona. Si su madre supiera que me acuesto con ese aparato, que en las noches me escabullo y cuando ella piensa que habló con el papagayo, no. Estoy con el Celulitico, así le digo de cariño. ¡Celulitico, Celulitico! ¿Dónde estás Celulitico? (Papá reempieza a desinflar de a poco)
Abuela: Ayyyy, mi hijito, al fin sentaste cabeza, ya era hora.
Mamá: (Con una voz distinta, ya no susurra, chilla) Les dije que la comida está lista ¿Acaso están sordos? ¿El perro les ha comido la lengua? ¡Coman! ¡Coman! ¡Coman! Conversemos, hablemos, charlemos, ¿Hija, cómo estuvo el día? ¿Hijo, lo tienes? ¿Suegra, ya está muerta? (Abuela yacía en el puesto del Hijo con la cara sobre el plato de comida, de repente y sin aviso se asfixio)
¿Papá, te vas? (La madre sigue interrogando a su familia, mueve las manos de una manera lúdica y extrovertida, sus ojos se vuelven más grandes y unas enormes alas salen de sus hombros y espalda, se ha trasformado en un albatros y el llanto que viene a continuación le permite volar).
Sólo quería que probaran la comida que por fin estaba lista (Se va volando, no muy lejos, a su cuarto).
(Para ese entonces, Papá estaba completamente desinflado arriba de su silla, parecía un pedazo de hule quemado y gritaba).
Papá: ¡Celulitico, Celulitico, ven!
(De repente se escucha un retorcijón debajo de la mesa. Era el perro que paró las cuatro patas. Hijo e Hija miran debajo la mesa).
Hijo: ¡Lo tengo! Es cuatro. Hay que ir a enterrarlo.
Hija: Vamos.
martes, 5 de enero de 2010
Las cosas más bacanes de la vida
2.- Pisar las hojas secas.
3.- Tener un amor correspondido, cuec!
4.- Dormir en la cama de los papás.
5.- Tener amigos que trabajen en locales de comida rápida y te den más.
6.- Cuando escucho una canción y siento que fue hecha para mi jaja.
7.- Encontrar luca en el bolsillo.
8.- Saber tocar bacanemente un instrumento musical.
9.- Los tipos de barba que imitan Glee.
10.- Disfraces originales.
11.- Sacar el plastiquito de la pantalla del celular nuevo.
12.- No tener miedo.
13.- Las canciones de Cachureos, "Caramba que viene el lunes" es un hit.
14.- Cuando te encuentras con un papel en el suelo y dice algo bacan.
15.- Las mariposas en el estómago.
16.- Ver SQP y no saber de quien están hablando.
17.- Las frases de Julio Cotázar y el capitulo 7 de Rayuela.
18.- La portada de Rolling Stone en dic. de 1980.
19.- Los pijamas de colores.
20.- Ver Almost Famous y acordarme porqué estoy estudiando periodismo.
21.- Contracultura.
22.- Saber que "Somebody to Love" de Queen cura el cáncer.
23.- Caminar mientras conversas y bailas en esquinas.
24.- Aplaudir al chinchinero o a cualquier artista callejero.
25.- Cantar en voz alta.
Hay más pero voy a parar por ahora.

